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Nuestra
institución universitaria, que muy honrosamente lleva el nombre de
este ilustre y prominente personaje huanuqueño, tiene la misma
misión que Hermilio Valdizán Medrano; la de marcar un hito sin
precedentes con el fin de proyectarse a través de la historia,
dejando un legado de cultura, enseñanza y conocimientos diversos.
Esta misma historia se empieza a escribir un 20 de Noviembre de
1885, cuando nació el maestro Hermilio Valdizán en la ciudad de
Huánuco, a su corta edad, Valdizán es víctima de la malaria, una
enfermedad de consecuencias irreversibles la misma que iba
deteriorando su organismo; muy a pesar de ello, hasta el momento de
su muerte, Hermilio Valdizán hizo alarde de su tenacidad y energía;
como si presintiera que el tiempo era corto, Valdizán comenzó a
escribir a muy temprana edad, sus estudios
secundarios los
cursó brillantemente, en el Colegio de Lima dirigido por el Dr.
Pedro A. Labarthe, donde ya tenía decidido estudiar medicina, quizá
también estimulada esa vocación por el ejercicio precoz de la
medicina, es cuando se decide a hacer periodismo, y
lo hizo brillantemente desde las columnas de los
diarios «La Prensa» y «El Tiempo», donde escribía con los seudónimos
de Juan Serrano y el Bachiller Almagro la misma que le sirvió para
participar en las
diversas actividades culturales de la Lima de entonces, haciéndose
amigo de los intelectuales consagrados y de los jóvenes valores de
la "belle époque".
así
también comenzó a destacar en sus campañas de bien social y escribió
crónicas policiales que nutrieron posteriormente las páginas de sus
magistrales lecciones de jurisprudencia médica; siendo estudiante de
los últimos años de Medicina emprendió la gigantesca tarea de
escribir el Diccionario de Medicina Peruana, la cual fue publicada
completamente después de la muerte de Hermilio Valdizán. Inquieto en
su espíritu peruanista escribió con Angel Maldonado «La Medicina
Popular Peruana», asimismo escribió «Médicos Italianos en el Perú»,
rinde justo homenaje a José Casimiro Ulloa con la obra titulada «La
Facultad de Medicina de Lima», al mismo tiempo demostrando su fina
pluma cargada de humorismo publica «Historia de Enfermos» y «Locos
de la Colina», entre otros. En los últimos años de su existencia,
escribe «Historia de la Medicina Peruana» y una cartilla maravillosa
para la educación de la salud mental y para la dirección de los
hogares: a la primera la tituló «Defiéndase de la Locura» y la
segunda «A ti que eres Padre».
Pero hubo que esperar un año antes de postular a San Marcos: las
razones económicas lo obligaron a dedicarse todo ese lapso al
trabajo de la enseñanza, en un centro privado como el Colegio de
Lima y en diversos centros públicos, además de aplicarse, con
redoblados esfuerzos, al periodismo. Huérfano de padre desde los 9
años, tenía que contribuir en forma sustantiva a la manutención del
hogar, de su madre y sus hermanos, el mayor de ellos, Domingo, había
dejado truncos los estudios de odontología, para trabajar como
práctico en farmacia.
En la Facultad de
Ciencias cursó los estudios preparatorios de ciencias biológicas,
físicas y naturales, pasando después a San Fernando, donde hizo una
carrera excepcional, graduándose de bachiller en medicina en 1909
con la tesis "La delincuencia en el Perú"; los méritos acumulados
durante sus estudios le valieron la exoneración de los derechos de
recepción al recibir el grado de médico en 1910, "como premio que no
se discernía hacía más de veinte años", y enviado a Europa, becado
por el Gobierno, por más de cuatro años, para realizar estudios de
perfeccionamiento, "dedicándose con fervor a la ciencia y al arte
psiquiátrico", teniendo como escenario principalmente Italia, donde
también conoció a
Abraham Valdelomar, en 1914, cuando coincidió su pasantía con la
fugaz presencia del Conde de Lemos como agregado en la Legación
Peruana.
De regreso al Perú,
tenía aún un compromiso académico pendiente con la Universidad de
San Marcos: el doctorado en medicina, que en cumplimentó con la tesis
"La alienación mental entre los primitivos peruanos", sustentada en
19159. Como modo de reciprocar la formación médica recibida
en el país y la especialidad lograda en el exterior, Hermilio
Valdizán fue incorporado a la enseñanza universitaria como primer
Catedrático del Curso de Psiquiatría y Neuropatología (llamado de
Enfermedades Mentales y Nerviosas), accediendo al titularato en
1921. Hasta entonces, los rudimentos de psiquiatría se enseñaban en
las cátedras de patología interna y de medicina legal. Recién a
partir de Valdizán la Psiquiatría "y su clínica" es enseñada en
forma sistemática, entonces en el séptimo año de la carrera, en tres
tardes de la semana, junto con su internado, el escenario era el
único establecimiento especializado, llamado Asilo Colonia de La
Magdalena, posteriormente conocido como Hospital "Víctor Larco
Herrera", en homenaje a su benefactor.
Hasta la
víspera de su muerte, en la noche del 25 de diciembre de 1929,
víctima de un súbito ataque cardíaco, Hermilio Valdizán vivió
dedicado a la enseñanza, no solo al cursó de Psiquiatría, sino a la
formación de los estudiantes en los primeros años de estudios, a
través de diversos cursos preparatorios; "Hermilio Valdizán, a quien
siempre le preocupó la escasa preparación psicológica que llevaban
los alumnos al curso de Psiquiatría, que él fundara, nos dejó una
serie de lecciones diversas sobre Psicología Elemental y otros
conocimientos médicos, que sirven actualmente como fuente de
consulta para la enseñanza de esta importante rama de la medicina.
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